¿Windows va como el culo, se cierran programas solos, salen pantallazos azules o tarda 10 minutos en arrancar? Antes de tirar el PC por la ventana o meter el USB de formateo, hay una salida que casi nadie usa y que a mí me salvó el ordenador entero. Te cuento cómo reparar Windows 10/11 sin perder archivos, paso a paso y sin milongas.
Por qué NO deberías formatear de primeras
Formatear es la salida fácil, pero es una mala idea en el 80% de los casos. Pierdes configuraciones, programas con licencias, partidas guardadas, ajustes de red, correos… y tardas un día entero en dejarlo todo como estaba. Yo lo hice una vez y tardé dos semanas en recordar todo lo que me faltaba.
La buena noticia: Windows tiene un método de reparación del sistema sin perder archivos que reinstala el sistema operativo encima del que ya tienes, conservando programas, archivos y usuarios. Es lo que Microsoft llama «reparación in-place» y funciona de verdad.
Opción 1: Reinstalación in-place con ISO oficial (la más potente)
Esta es la bala de plata. Básicamente instalas Windows sobre sí mismo. El sistema se sobrescribe pero tus datos, apps y cuentas se quedan donde estaban.
- Baja la herramienta de creación de medios de Windows desde la web oficial de Microsoft. Nada de webs raras ni ISOs modificadas: eso es pedir un virus.
- Conecta un USB de 8 GB mínimo si vas a crear medio de instalación, o elige directamente «Actualizar este equipo ahora» si el PC arranca bien.
- Si descargas la ISO, haz doble clic sobre ella para montarla y ejecuta setup.exe desde dentro del sistema, no arrancando desde USB.
- Cuando el asistente pregunte, marca «Conservar archivos personales y aplicaciones». Verifica que esa opción esté seleccionada antes de continuar.
- Dale a siguiente y deja que termine. Tarda entre 30 y 90 minutos según el disco.
Al reiniciar tendrás un Windows limpio por debajo pero con todo tu perfil intacto. Esto arregla errores de registro, servicios corruptos, problemas de actualizaciones y un montón de fallos raros que ni sabías que tenías.
Opción 2: Punto de restauración si algo se rompió de golpe
Si el desastre empezó después de una actualización, un driver o instalar algún programa dudoso, esto es lo primero que debes probar. La restauración del sistema devuelve Windows al estado de una fecha anterior sin tocar tus documentos.
- Mantén pulsado Shift mientras pulsas Reiniciar en el menú de inicio.
- Entrarás al entorno de recuperación. Ve a Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Restaurar sistema.
- Elige un punto anterior a cuando empezaron los fallos y confirma.
Ojo: si nunca activaste la protección del sistema, no habrá puntos disponibles. Actívala cuanto antes para tener red de seguridad la próxima vez.
Opción 3: Reparar Windows desde CMD cuando no arranca
Si el PC ni siquiera llega al escritorio, toca hacerlo desde el entorno de recuperación o desde un USB booteable. Desde la consola de comandos, con permisos de administrador, lanza estos comandos por orden:
sfc /scannow
DISM /Online /Cleanup-Image /RestoreHealth
El primero escanea y repara archivos del sistema corruptos. El segundo repara la imagen de Windows desde los servidores de Microsoft. Juntos resuelven muchísimos errores de reparar Windows 10/11 sin formatear.
Si sospechas que el disco duro está tocado, añade:
chkdsk C: /f /r
Esto corrige sectores dañados y errores de sistema de archivos. Puede tardar horas si el disco es grande, así que ármate de paciencia.
Qué hago si no tengo USB ni puedo entrar en Windows
Desde otro ordenador puedes crear un USB booteable con la herramienta oficial de Microsoft en unos 15 minutos. Solo necesitas una memoria de 8 GB o más y una conexión decente.
Una vez arranques desde ese USB, elige Reparar el equipo en lugar de Instalar ahora. Desde ahí puedes acceder a CMD, restaurar el arranque, hacer la restauración del sistema o incluso lanzar la reparación in-place si el instalador lo permite.
Errores que debes evitar como la peste
- Descargar ISOs de webs piratas: te meten malware y luego el problema es peor.
- Marcar «No conservar nada» pensando que se refiere solo a programas: borra tus archivos también.
- Cortar el proceso a mitad porque «tarda mucho»: eso sí que rompe Windows de verdad.
- No hacer copia de seguridad antes: aunque estas opciones conservan datos, nunca está de más.
Con esto tienes tres formas reales de reparar Windows sin perder archivos: reinstalación in-place, punto de restauración y comandos desde CMD. Pruébalas en ese orden antes de plantearte formatear. En el 90% de los casos, tu PC revive sin que pierdas ni una foto ni un documento.