Tío, si todavía tienes por ahí un enlace goo.gl guardado en un chat o en una bio de Instagram, malas noticias: Google URL Shortener ya no es lo que era. El servicio que nos salvó mil veces cuando teníamos que meter un link kilométrico en un tuit está más muerto que vivo, y en 2026 la cosa no tiene vuelta atrás.
Google cerró goo.gl a nuevos usuarios en 2019 y desde entonces ha ido apagando la máquina poco a poco. Los enlaces que ya existían siguen redirigiendo, sí, pero nadie te garantiza que eso dure para siempre. Y aquí viene lo que casi nadie te cuenta: acortar links ya no va solo de que quepan, va de medir, de personalizar y de no depender de una empresa que decide cerrar el grifo cuando le conviene.
Por qué Google URL Shortener pasó a mejor vida
La razón oficial que dio Google fue que querían centrarse en otros proyectos y que el mercado de acortadores estaba saturado. Traducción: no les compensaba mantener una infraestructura enorme para algo que no les daba dinero directo.
Pero hay un matiz que muchos ignoran: los enlaces acortados se usaron durante años para esconder spam, phishing y redirecciones turbias. Google, que vive de la confianza en su buscador, no quería cargar con esa mochila. Cerrar goo.gl fue también una jugada de reputación.
Así que si aún te preguntas por qué Google URL Shortener desapareció, la respuesta corta es: no era rentable y les manchaba la marca. Punto.
Qué alternativas reales tienes en 2026 para acortar enlaces
Bitly sigue siendo el rey del mambo. No es gratis del todo si quieres estadísticas en condiciones, pero te da control total: clics, ubicación, dispositivo, UTMs y personalización del dominio. Para quien comparte links con intención comercial, es la opción más sólida.
TinyURL es el clásico sencillo y gratuito que nunca falla. No esperes analíticas profundas, pero para acortar y listo, cumple. Y si lo que quieres es algo con marca propia, servicios como Rebrandly o Short.io te dejan usar tu propio dominio, algo que marca la diferencia cuando compartes en redes.
- Bitly: analítica potente y dominio personalizado (de pago).
- TinyURL: gratis, simple y sin registro obligatorio.
- Rebrandly: ideal para marcas que quieren su propio dominio corto.
- Short.io: buena relación calidad-precio y API decente.
- Bl.ink: enfocado a equipos y campañas con muchas variantes.
Ojo con los acortadores gratuitos raros que te pagan por clic. Muchos meten publicidad intrusiva o redirigen a sitios sospechosos. Si tu enlace va a clientes, no te la juegues.
Qué pasa con tus enlaces goo.gl antiguos
Aquí viene el problema gordo que mucha gente está ignorando. Los enlaces goo.gl que creaste hace años siguen funcionando hoy, pero Google ya avisó que no hay garantía de que sigan redirigiendo indefinidamente.
Si tienes un goo.gl apuntando a una promo activa, a un PDF descargable o a la landing de tu negocio, estás jugando a la ruleta rusa. Un día abres el link y te encuentras un error 404 en vez de tu página.
La solución es simple pero pesada: revisa dónde tienes esos enlaces (posts viejos, bios, firmas de email, PDFs) y sustitúyelos por uno nuevo de Bitly o del servicio que elijas. Sí, es un coñazo. Pero más coñazo es perder ventas porque el link que compartiste está muerto.
Cómo elegir un acortador que no te deje tirado
No todos los acortadores sirven para lo mismo. Si solo compartes memes con amigos, TinyURL va sobrado. Si gestionas campañas, necesitas uno que te dé datos y te permita cambiar el destino sin romper el link original.
Fíjate en tres cosas antes de decidirte: que permita editar el destino después de crear el enlace, que tenga analítica real y que no dependa de una empresa con historial de cierres sorpresa. Google URL Shortener nos enseñó esa lección por las malas.
Un enlace corto sin datos es como un cartel sin teléfono: bonito, pero inútil para saber si alguien te está haciendo caso.
Y otro detalle que casi nadie mira: la velocidad de redirección. Un acortador lento te mata la conversión. Prueba el tuyo con un test de velocidad antes de meterlo en una campaña seria.
Errores que comete la gente con los acortadores
El primero y más común: usar el mismo link acortado para todo. Si compartes el mismo enlace en Twitter, en un email y en un banner, no sabrás de dónde vienen los clics. Usa UTMs o links distintos por canal.
El segundo: no revisar los enlaces viejos. Cada seis meses, haz una pasada por tus acortadores y comprueba que siguen vivos. Suena pesado, pero salva campañas.
El tercero: confiar en acortadores gratuitos sin límite. Cuando algo es gratis y sin límite, el producto eres tú. Muchos venden tus datos de clics o inyectan anuncios antes de la redirección.
La jugada que yo haría hoy mismo
Si tienes un negocio o una marca personal, paga por un acortador con dominio propio. Cuesta poco al mes y te da algo que no tiene precio: que tus enlaces lleven tu nombre en vez del de Bitly.
Si solo compartes por afición, quédate con TinyURL y revisa cada cierto tiempo que tus goo.gl sigan vivos. No hay más misterio.
Y si eres de los que aún tiene decenas de enlaces goo.gl circulando por ahí, hoy es buen día para hacer inventario. Porque cuando Google apague del todo el servicio, no vas a tener aviso previo. Lo apagará y punto.
Al final, la muerte de Google URL Shortener no es una tragedia, es un aviso: en internet, nada que sea gratis y de una sola empresa es eterno. Aprende a diversificar tus herramientas y dormirás más tranquilo.