A ver, la cosa es así. Llevaba un montón de años deseando que llegara, pero ya me ha tocado probar WhatsApp en el Apple Watch y la verdad es que te saca de un apuro, pero poco más. Es una de esas cosas que suenan mejor de lo que luego son.
Si tienes el reloj nuevo y el iPhone actualizado, lo más probable es que la app se instale sola sin que tú hagas nada. Es cosa de Apple y WhatsApp. Pero si no te aparece, no te lías: abre la app «Watch» en tu iPhone, baja hasta la parte de «Apps disponibles» y le das al botón «Instalar» que está junto a WhatsApp. También puedes buscarla directamente en la App Store del propio reloj.
La instalación es lo de menos. Lo que molesta son los límites. Vale, puedes leer los mensajes de texto y escuchar los audios, pero si te mandan una foto o un GIF, olvídate. En la pantalla del reloj solo ves un aviso de que el formato no es compatible. Los stickers sí se ven. Responder es rápido si usas notas de voz, que para eso está el micrófono en la muñeca. Escribir con el dedo en esa pantallita o dictar también funciona, pero para una respuesta corta.
Pero ojo, aquí viene el truco. No es una app independiente. Da igual si tu Apple Watch tiene LTE y puede conectarse por sí solo a internet. Para que funcione WhatsApp, necesitas tener el iPhone cerca y conectado por Bluetooth. Si te vas a correr y dejas el móvil en casa, no vas a recibir ni enviar nada por WhatsApp en el reloj. Ese punto me parece un fallo gordo. La gracia del reloj con datos sería justo esa, poder salir sin el teléfono. Pues con WhatsApp, de momento, no.
Lo que sí puedes hacer es ver la lista de tus chats, ordenados como en el móvil, y recibir notificaciones de que te están llamando (aunque no atenderlas desde el reloj). También reaccionar con emojis. Pero no vas a poder ver el historial completo de una conversación larga, hacer llamadas, ni mandar archivos.
Entonces, ¿merece la pena? Pues depende de cómo seas. Si lo que quieres es echar un vistazo rápido a un mensaje y soltar un «ok, voy» en audio sin sacar el teléfono del bolsillo, está bien. Te salva en reuniones o cuando llevas las manos ocupadas. Pero si esperabas una experiencia completa, como tener el WhatsApp Web en la muñeca, olvídate. Es más un apaño que otra cosa.
Lo que está claro es que no es magia. Te ayuda a estar un pelín más desconectado del teléfono, pero te sigue atando a él. Y la dependencia del iPhone al lado, aunque sea solo por Bluetooth, le quita mucho juego.