Preguntas técnicas de características y respuestas a preguntas tipo qué es

¿Tú también estás viendo lo mismo que yo? Sobre cómo Netflix parece que ahora quiere ser todas las cadenas de televisión a la vez

Mira, si te pones a ver la parrilla que tienen montada para este año, lo primero que piensas es que alguien en la oficina de Netflix dijo: «Qué cojones, vamos a hacer de todo y para todos». Es que ya no es solo la casa de Stranger Things y de las comedias románticas, eso se acabó.

Lo que veo es una estrategia a dos patas, y las dos están pisando fuerte.

La primera: atarte con series que no sabes cuándo acaban, y que tampoco quieres que acaben
Es su pan de cada día y lo siguen explotando. Pero fíjate, ya no es solo sacar temporadas, es hacer universos. Ahora se llevan las «partes» (que antes se llamaban temporadas), como con Los Bridgerton, que la cuarta viene en dos tandas para tenerte enganchado hasta febrero. Vuelven clásicos de verdad, como Lupin tras tres años, o Peaky Blinders, que aunque la serie terminó, te sacan una película para cerrar (o no cerrar) del todo, con Cillian Murphy otra vez.

Es la vieja táctica de la televisión: crear hábito. Pero le meten el giro moderno: antologías. Bronca fue un exitazo, pues para la segunda temporada cambian todo el reparto: fuera Steven Yeun y Ali Wong, dentro Oscar Isaac y Carey Mulligan. Así, si no te gustó la primera, puede que te enganche la segunda, porque es otra historia.

La segunda pata: recuperar el prestigio y el «cine de verdad»
Aquí es donde veo que están tirando la casa por la ventana. Están hasta el gorro de que les digan que solo hacen contenido desechable. Por eso apuestan fuerte por nombres muy gordos y por géneros que Hollywood ha dejado un poco de lado.

El ejemplo más claro es la peli El botín, de Matt Damon y Ben Affleck. La han estrenado ahora en enero y los críticos dicen que parece una peli de los 90, de esas de thriller policiaco de las de antes, sin florituras y con los actores dándolo todo. Es un golpe sobre la mesa. Y no es la única: tienen un thriller de atraco con Denzel Washington y Robert Pattinson (Here Comes the Flood), y otro de acción con Charlize Theron (APEX).

También se están lanzando con superproducciones que parecen taquillazos de verano, pero para tu salón. Mira el proyecto más ambicioso: Narnia, una nueva adaptación del libro de C.S. Lewis… dirigida por Greta Gerwig (la de Barbie), para estrenarse en Navidad. Eso no es hacer una serie más, eso es querer crear un evento cultural.

Lo que nadie te dice: las apuestas más raras y los formatos que prueban
Pero lo más loco no son los blockbusters, sino lo otro. Lo que prueba por dónde quieren innovar.

  • Más directo que nunca: Están metiéndole caña al contenido en vivo. No solo retransmiten WWE. En enero hicieron Skyscraper Live, donde el escalador Alex Honnold subió el Taipei 101 en directo. Y han vuelto a traer Star Search, un talent show clásico, pero con votación en tiempo real de los espectadores. Quieren que les abras la app a una hora concreta, como la tele de antes.
  • La miniserie perfecta para un finde: Han encontrado un filón con thrillers de seis episodios, bien compactos. Él y ella, con Tessa Thompson y Jon Bernthal, es el último ejemplo: un misterio en un pueblo pequeño que engancha y se acaba en un par de tardes. Lo llaman «con espíritu de peli de sobremesa», y no es un insulto, es la clave. Son historias que no te piden meses de compromiso.
  • Las joyas de aquí: No todo viene de Hollywood. Para Latinoamérica han anunciado cosas que suenan a apuestas fuertes, no a relleno. La más sonada: la adaptación de Cien Años de Soledad de García Márquez. Pero también hay una serie de Pablo Larraín sobre cuentos de Mariana Enríquez, y otra de Juan José Campanella. Parece que por fin están poniendo dinero y talento de peso detrás de proyectos locales ambiciosos.

¿Y qué coño significa todo esto para nosotros?
Pues que Netflix ya no compite solo con Disney+ o HBO. Ahora quiere ser también la cadena de deportes (en directo), la de talent shows, la de los documentales de aventura extrema, la de las series de autor europeas y el estudio de cine de prestigio. Todo a la vez.

El riesgo es que se convierta en un cajón desastre donde sea difícil encontrar lo bueno entre tanta oferta. Pero la verdad, viendo lo que traen, parece que están eligiendo bien sus batallas. No son cien series cutres, son unos pocos proyectos muy caros y otros muy ingeniosos, para cubrir todos los frentes.

La pregunta no es si tendrás algo que ver, que sí. La pregunta es si, con tanto bombardeo de estrenos importantes, algo se te va a quedar en la cabeza después de un mes. Porque antes hablabas de Juego de Tronos todo el año. Ahora, ¿hablaremos en julio de la miniserie de enero?