Preguntas técnicas de características y respuestas a preguntas tipo qué es

Pasos para activar la función de chats restringidos en WhatsApp

Tienes razón, la función es sencilla de usar, pero va mucho más allá de lo que parece. No es solo ocultar; es poner una puerta con cerradura biométrica a conversaciones concretas. El proceso es prácticamente idéntico en Android y iPhone.

Para activarla, mantén pulsado el chat que quieras esconder en tu lista principal. Sin abrirlo. Le das a los tres puntos que aparecen y seleccionas «Restringir chat». Ahí es donde viene lo bueno: la app te pedirá que verifiques tu identidad. Puedes usar la huella dactilar, el Face ID (o Touch ID) o el código de desbloqueo de tu teléfono. En el momento que lo hagas, el chat desaparece de tu vista.

No se archiva, no se mueve a otra carpeta visible. Se esfuma. Para acceder a él después, tienes que ir al final de tu lista de chats y pulsar en «Chats restringidos». O, si quieres el nivel máximo de discreción, escribir un código secreto que hayas configurado previamente en la barra de búsqueda de WhatsApp. Solo entonces podrás verlo y responder.

Cómo la restricción de chats es diferente y más segura que archivarlos

Aquí está el matiz clave que mucha gente pasa por alto. Archivar un chat es como meter un papel en un cajón desordenado: sigue ahí, y si alguien (o un mensaje nuevo) revuelve el cajón, puede aparecer.

Restringir un chat es como poner ese papel en una caja fuerte dentro de ese mismo cajón. La caja fuerte es invisible a menos que sepas la combinación o tengas la huella correcta. Las notificaciones también cambian radicalmente. Con un chat archivado, ves el nombre y a veces el mensaje. Con uno restringido, solo ves una alerta genérica que dice algo como «WhatsApp: 1 nuevo mensaje». Ni el contacto, ni el grupo, ni una palabra del contenido. Eso sí, esta protección es local: si usas WhatsApp Web o tienes el mismo número en otro teléfono, tendrás que configurar la restricción en cada dispositivo por separado.

Casos prácticos en los que esta función no es solo útil, sino necesaria

Su utilidad va más allá de esconder conversaciones personales. Sirve para crear capas de privacidad en situaciones donde tu pantalla no es solo tuya. Piensa en cuando dejas tu teléfono sobre la mesa en una reunión de trabajo y te llega un mensaje confidencial de recursos humanos.

Con un chat restringido, en la pantalla de bloqueo solo saltaría ese aviso inocuo. Lo mismo aplica si prestas tu móvil a un amigo para que vea una foto, o si compartes dispositivo con tu familia. También es crucial para mantener separadas conversaciones laborales sensibles de tu vida personal, evitando que un vistazo rápido por encima del hombro pueda comprometer información.

La configuración avanzada para ocultar hasta la carpeta de restringidos

WhatsApp lleva esta idea de privacidad hasta el final. No tienes por qué conformarte con que la carpeta «Chats restringidos» sea visible para ti al deslizar hacia abajo. Puedes hacerla completamente invisible.

Dentro de los ajustes de los chats restringidos, puedes activar la opción «Ocultar chats restringidos» y establecer un código secreto personalizado. Después de esto, la carpeta desaparece. La única manera de recuperar el acceso a esas conversaciones será escribir ese código exacto en la barra de búsqueda principal de WhatsApp (la lupa). Es el modo «agente secreto» de la app, ideal para quien busca la máxima discreción sin instalar aplicaciones de terceros.

Limitaciones y puntos a los que debes prestar atención

La función es potente, pero tiene sus particularidades. La principal es que no es una nube privada, sino una cerradura en tu teléfono. Si desactivas la restricción, el chat vuelve a su sitio como si nada.

Sin embargo, si decides eliminar los chats que están dentro de la carpeta restringida, el borrado es definitivo. WhatsApp te lo advierte, porque al estar en un espacio protegido, no hay una copia de seguridad accesible en tu lista normal. Otro punto es que, aunque en los chats restringidos no salen vistas previas, sigue existiendo un pequeño riesgo si alguien con acceso físico a tu teléfono consigue desbloquearlo y va directo a la configuración de la app. Por eso, combinar esta función con un buen código o método biométrico en el propio dispositivo es fundamental.