Era un lío. Tenía un artículo largo sobre cómo cuidar suculentas y la gente se me iba. Se aburrían de bajar y bajar con el ratón. Un día, medio por desesperación, le metí mano al código y puse esos enlaces que te llevan de un salto a una parte de la página. La cosa cambió.
No es magia. Es sentido común. Si tienes un texto que da más de dos scrolls con el ratón, ya estás tardando. La gente quiere ir al grano. Pones un índice al principio, con los títulos de las secciones, y cuando haces clic, zas, te planta ahí. Parece una tontería, pero a los lectores les cambia la cara. Dejan de buscar el botón de cerrar y empiezan a leer.
Lo que ganas y lo que pierdes (de verdad)
La ventaja clara es que la gente se queda. Antes, si no encontraban rápido lo suyo, se pirában. Ahora, con dos clics, están en el apartado de «¿Por qué se me pudre la planta?». Es una victoria.
Lo otro bueno es para ti, cuando quieres compartir algo específico. Imagina que en un grupo de Facebook preguntan justo por el abono. En vez de mandar el enlace a todo el artículo y decir «baja hasta la mitad», copias el enlace que ya tiene el ancla incluido (algo como tublog.com/suculentas#abono) y lo sueltas. La persona cae exactamente donde debe. Los equipos de soporte de las empresas viven de esto.
Pero ojo, también tiene su lado feo. Tu estadística de «tiempo en la página» puede bajar. Claro, si antes tardaban 3 minutos en bajar hasta el final leyendo por encima, y ahora van directos a su duda en 30 segundos, los números se resienten. Y si vives de la publicidad, que se salten contenido significa que ven menos anuncios. Es un trade-off: mejor experiencia para ellos, quizás peores números para ti. Tú decides qué pesa más.
Cómo se hace, sin volverse loco
Te voy a contar la forma que a mí me funciona, que es la manual con el editor de bloques (Gutenberg). No necesitas plugin si es algo que vas a hacer de vez en cuando.
- Poner la diana (el «ancla»). Te vas al título o al párrafo al que quieres que la gente salte. Le das clic al bloque. En la barra de la derecha, bajas a la pestaña «Avanzado». Verás un campo que pone «Ancla HTML». Ahí metes un identificador. Sin espacios, usa guiones. Por ejemplo:
como-regar. Ya está. Has clavado la diana en ese punto. - Crear el dardo (el enlace). Ahora te vas al índice, o al texto desde donde quieres lanzar el salto. Seleccionas la palabra, por ejemplo «Riego», y le das al botón de enlace (la cadenita). Normalmente pondrías una URL, pero aquí pones una almohadilla
#seguida del identificador que creaste antes. Queda así:#como-regar. Le das a Enter.
Listo. Cuando pulses en «Riego», la página saltará suavemente (a veces con un efecto, depende del tema) justo al título donde pusiste el ancla. La primera vez que lo ves funcionar parece cosa de brujería.
Los trucos sucios y las advertencias
- Los nombres son clave. El texto que va después de la
#tiene que ser exactamente igual en el enlace y en el ancla. Si en uno pusisteregary en otroriego, no funciona. Cópialo y pégalo para evitar errores. - No solo en títulos. La diana la puedes poner en cualquier bloque: un párrafo, una imagen, un botón. Si el bloque no tiene la opción «Ancla HTML» en la barra, le das a los tres puntos, eliges «Editar como HTML» y dentro del código, añades a mano
id="tu-identificador"dentro de la etiqueta. Por ejemplo:<p id="truco-secreto">...[citation:5]. - Enlazar desde otra página. Esto es potente. Si quieres que desde tu página de inicio alguien haga clic y llegue a una sección concreta de tu blog, necesitas el enlace completo:
https://tublog.com/suculentas#como-regar. - Problemas con mudanzas. Esto es un aviso serio: si algún día cambias la URL de tu página (el «slug»), los enlaces normales puedes redirigirlos. Pero el trocito que va después de la
#(el#como-regar) el navegador no lo envía al servidor. Si mueves la página, esos saltos internos se pueden romper y es un dolor rastrearlos todos. Tenlo presente.
Mi consejo de a pie
Empieza por lo manual. Te obliga a entender cómo funciona la cosa. Luego, si tienes decenas de artículos largos y quieres índices automáticos, ya buscas un plugin como Easy Table of Contents o similar. Pero para empezar, mete las manos en el código. Es más fácil de lo que parece y así cuando algo falla, sabes por dónde empezar a arreglarlo.
La gente agradece no tener que pelearse con la página. Es un detalle que se nota.