Chrome sigue siendo el navegador rey en 2026, pero tal y como viene de fábrica se queda corto. Sin extensiones, es un navegador correcto pero soso: no bloquea trackers agresivos, no te avisa si una contraseña está filtrada y no te ayuda a concentrarte. La diferencia entre usarlo así o con las extensiones de Google Chrome adecuadas es abismal.
He probado decenas durante los últimos años y he tirado muchas a la basura. Aquí van las que de verdad aguantan en mi barra de herramientas, con sus luces y sus sombras. Si buscas extensiones que debes tener en Google Chrome, esto es lo que te ahorra tiempo, dinero y algún que otro dolor de cabeza.
uBlock Origin: el bloqueador que todavía gana a todos
Adblock Plus fue durante años el rey, pero hoy es una sombra de lo que era. Su política de «anuncios aceptables» (pagar para que tus anuncios no se bloqueen) deja pasar publicidad que no quieres ver. Si de verdad quieres un bloqueador de anuncios en Chrome, tira de uBlock Origin. Es gratis, open source, consume menos RAM y bloquea más.
Ojo: en 2024 Google empezó a matar Manifest V2 y uBlock Origin Lite es la versión compatible con el nuevo estándar. Pierde algo de potencia, sí, pero sigue siendo el mejor de su clase. Para YouTube, ni se te ocurra usar AdBlock: te va a ralentizar la carga de vídeos. uBlock Origin sigue siendo la opción más limpia.
Bitwarden o 1Password: gestiona tus contraseñas sin sustos
LastPass sufrió filtraciones serias en 2022 y 2023 que dejaron las bóvedas de usuarios en el aire. Yo no me fiaría. Para un gestor de contraseñas en Chrome en 2026, mis dos apuestas son Bitwarden (gratis y brutal) y 1Password (de pago, pero con un acabado premium).
Ambos generan contraseñas robustas, las sincronizan entre dispositivos y te avisan si una de tus claves aparece en una brecha de datos. Eso último es lo que marca la diferencia: no basta con guardar contraseñas, hay que saber cuándo están comprometidas.
Grammarly o LanguageTool: escribe sin hacer el ridículo
Grammarly domina el inglés, pero si escribes en español su corrección deja bastante que desear. Para textos en castellano, LanguageTool le da mil vueltas. Detecta errores gramaticales, de puntuación y de estilo en español, catalán, gallego y más de 30 idiomas.
Si escribes correos, informes o posts en redes sociales, tener una extensión de corrección en Chrome es casi obligatorio. Y sí, también funciona en Gmail, LinkedIn y X (Twitter).
Pocket: guarda lo que no puedes leer ahora
Encuentras un artículo interesante, no tienes tiempo, lo dejas abierto en una pestaña… y acabas con 47 pestañas. Pocket resuelve eso. Guardas el enlace con un clic y lo lees luego en el móvil, en el iPad o en el portátil, incluso sin conexión.
Su gran baza es la sincronización multiplataforma y la limpieza de la vista de lectura. Eso sí, desde que Mozilla lo compró ha perdido algo de fuelle en cuanto a novedades. Sigue funcionando bien, pero no esperes grandes innovaciones.
Trello sigue siendo útil para tableros Kanban, pero para gestión de proyectos y notas, Notion le ha comido la tostada a medio internet. La extensión Notion Web Clipper te deja guardar cualquier página en tu base de datos de Notion con etiquetas y comentarios. Es de esas extensiones de productividad que acabas usando a diario sin darte cuenta.
Checker Plus for Gmail: el email sin abrir Gmail
Abrir Gmail en una pestaña es un pozo de distracción. Checker Plus for Gmail te da las notificaciones, te permite leer y responder correos desde la barra de Chrome sin abrir la bandeja de entrada. Suena a chorrada, pero ahorra muchísimo tiempo si recibes decenas de correos al día.
Forest: concéntrate de verdad (o paga el precio)
Forest es un experimento curioso: plantas un árbol virtual cuando empiezas a trabajar, y si abres una web bloqueada, el árbol se muere. Con el tiempo acumulas un bosque. La parte oscura: la versión «útil» (la que sincroniza con la app móvil) es de pago. La extensión sola se queda corta, pero como recordatorio visual funciona.
Si eres de los que se distraen cada 5 minutos, esta es una de las extensiones que debes tener en Google Chrome aunque sea solo por el factor psicológico.
Momentum: la pestaña nueva que sí da gusto abrir
Momentum sustituye la página de nueva pestaña de Chrome por un fondo bonito, una cita y tus tareas del día. Puedes integrar Trello, Todoist o GitHub. Es la típica extensión que no parece necesaria hasta que la pruebas y luego no puedes vivir sin ella.
¿Cómo instalar extensiones de Google Chrome sin liarla?
El proceso es sencillo, pero hay trampas. No instales nada que no esté en la Chrome Web Store oficial. Hay extensiones pirata que roban datos. Y revisa los permisos: si una extensión de fondos de pantalla te pide acceso a «leer y cambiar todos tus datos en los sitios web», sospecha.
- Abre Chrome y ve a chrome://extensions.
- Activa el Modo de desarrollador solo si vas a cargar algo propio (no lo dejes activado por defecto).
- Entra en la Chrome Web Store, busca la extensión y pulsa «Añadir a Chrome».
- Pínchala en la barra para anclarla y configurarla.
Un truco: agrupa las extensiones por tipo (seguridad, productividad, ocio) usando el gestor de extensiones del propio Chrome. Así no acabas con 20 iconos apelotonados.
Lo que no te cuentan: las extensiones también cuestan
Cada extensión que instalas es una puerta abierta. Algunas leen todas tus pestañas, otras acceden a tu historial, otras inyectan scripts en las webs que visitas. No es paranoia: en 2024 se descubrieron varias extensiones populares que vendían datos de navegación a terceros.
Mi regla es simple: si una extensión no la he usado en dos semanas, fuera. Y si es gratis pero no sé cómo gana dinero, desconfío. Las extensiones buenas o son open source (uBlock Origin, Bitwarden) o tienen un modelo de negocio claro (1Password, Notion).
Entonces, ¿cuáles me quedo?
Si tuviera que reducir a cinco las mejores extensiones para Google Chrome, me quedo con: uBlock Origin (bloqueo), Bitwarden (contraseñas), LanguageTool (escritura), Pocket (lecturas pendientes) y Checker Plus for Gmail (correo). Con esas cinco cubres el 90% de lo que necesitas sin cargar el navegador.
El resto es azúcar. Útil, bonito, pero prescindible. Y ojo con acumular: Chrome con 15 extensiones activas consume un 30-40% más de RAM. En un portátil con 8 GB de memoria, eso se nota. Menos es más, incluso en extensiones.