Windows 11 24H2 sigue dando guerra a los PCs viejos. Microsoft mantiene los requisitos de TPM 2.0, Secure Boot y procesadores de octava generación en adelante, pero la realidad es que el sistema arranca y funciona en máquinas mucho más modestas. Te cuento cómo saltarte esas trabas sin liarte y sin perder tus datos.
Por qué tu PC no aparece como compatible
El instalador de Windows 11 24H2 comprueba tres cosas antes de dejarte avanzar: que tengas TPM 2.0 activo, que Secure Boot esté habilitado y que el procesador esté en la lista oficial. Si falla una, bloquea la instalación. No es que el hardware no pueda con el sistema, es que Microsoft decidió cerrar la puerta por política.
Millones de equipos con un i5 de séptima generación, 8 GB de RAM y un SSD siguen funcionando perfectamente con Windows 10. El problema no es la potencia, es el chip TPM. Muchas placas base antiguas lo tienen desactivado por defecto o simplemente no lo incluyen. Ahí empieza el baile.
Método Rufus: la vía más limpia y recomendada
Si quieres instalar Windows 11 24H2 en un PC no compatible sin complicarte, Rufus es tu mejor aliado. Esta herramienta gratuita crea un USB de arranque que ignora las comprobaciones de TPM, Secure Boot y RAM. Solo necesitas una ISO oficial de Windows 11 24H2 (descárgala de la web de Microsoft) y un pendrive de al menos 8 GB.
Al abrir Rufus, seleccionas la ISO, eliges el USB y marcas las casillas de «Eliminar requisito de TPM 2.0» y «Eliminar requisito de Secure Boot». También puedes quitar la cuenta online obligatoria. Le das a empezar, esperas unos minutos y ya tienes un instalador que funciona en cualquier PC.
Este método es el que más recomiendo porque no toca el registro del sistema actual, no deja rastro y es reversible. Si algo sale mal, formateas el USB y listo.
El truco del registro: rápido pero con matices
Hay otra vía que no necesita USB ni formatear nada: modificar el registro antes de lanzar el instalador. Se hace desde el propio asistente de instalación. Cuando llegas a la pantalla de comprobación de requisitos, pulsas Shift + F10 para abrir la consola, escribes regedit y navegas hasta HKEY_LOCAL_MACHINESYSTEMSetupLabConfig. Si no existe, la creas.
Dentro creas cuatro valores DWORD: BypassTPMCheck, BypassSecureBootCheck, BypassRAMCheck y BypassCPUCheck, todos con valor 1. Cierras el registro, vuelves al asistente y la instalación continúa como si nada. Este método sirve tanto para una instalación limpia como para una actualización desde Windows 10.
Ojo: este truco funciona en la versión 24H2, pero Microsoft puede parchearlo en cualquier momento. De hecho, ya ha intentado cerrarlo en builds de Insider. Si lo usas, hazlo con la ISO oficial más reciente.
¿Se puede actualizar sin borrar datos?
Sí, se puede. Si lanzas el instalador desde Windows 10 con el truco del registro o con un USB creado por Rufus, el asistente te ofrecerá la opción de conservar archivos y aplicaciones. La clave está en ejecutar el setup.exe desde el propio sistema, no arrancar desde el USB.
Ahora bien, prepárate para lo obvio: una actualización en un PC no compatible puede tardar horas y, en algunos casos, quedarse colgada. Mi consejo es que hagas una copia de seguridad completa antes. No es por alarmar, es que he visto demasiados casos de «actualizo y pierdo la carpeta de fotos».
Rendimiento real en hardware antiguo
Windows 11 24H2 funciona en un i3 de sexta generación con 8 GB de RAM y SSD, pero no esperes milagros. El sistema arranca, navegas, ves vídeos y trabajas con Office sin problema. Donde sufre es en multitarea pesada, juegos modernos o edición de vídeo.
Si tu PC tiene un disco duro mecánico, olvídate. Windows 11 24H2 está optimizado para SSD y con HDD la experiencia es un lastre. Con 4 GB de RAM, ni lo intentes: el sistema se arrastra y acabarás frustrado.
La regla que sigo: si tu equipo tiene SSD, al menos 8 GB de RAM y un procesador de 2016 en adelante, merece la pena. Si no, quédate en Windows 10 hasta que caduque el soporte en octubre de 2026. A partir de ahí, toca decidir entre Linux o comprar hardware nuevo.
Riesgos que nadie te cuenta
Microsoft no bloquea las actualizaciones de seguridad en PCs no compatibles, pero tampoco las garantiza. Hasta ahora, los equipos con bypass han recibido parches mensuales sin problema. Sin embargo, en actualizaciones mayores (como pasó de 23H2 a 24H2) puede que el sistema te pida cumplir los requisitos otra vez.
Otro riesgo es la garantía. Si tu PC está en garantía y fuerzas la instalación, el fabricante puede lavarse las manos ante cualquier fallo. Es poco probable, pero existe.
Y luego está el tema del rendimiento térmico. Windows 11 24H2 gestiona mejor la energía que Windows 10, pero en procesadores antiguos sin los últimos drivers puede calentarse más de la cuenta. Actualiza los drivers de chipset y gráfica después de instalar.
Pasos concretos para hacerlo hoy
- Descarga la ISO oficial de Windows 11 24H2 desde la web de Microsoft.
- Consigue un USB de 8 GB o más y instala Rufus (versión 4.5 o superior).
- Abre Rufus, selecciona la ISO, el USB y marca las casillas de bypass de TPM y Secure Boot.
- Haz copia de seguridad de tus datos importantes en un disco externo o en la nube.
- Arranca desde el USB (F12, F2 o Supr según tu placa) e instala.
- Si actualizas sin formatear, ejecuta setup.exe desde Windows 10 con el truco del registro.
Con esto tienes Windows 11 24H2 en un PC no compatible en menos de una hora. Sin dramas, sin comprar hardware nuevo y sin perder tus archivos. Eso sí, asume que estás fuera del paraguas oficial de Microsoft. Si te vale, adelante. Si no, siempre puedes volver a Windows 10 con una imagen de respaldo.