Te voy a contar lo que he aprendido usando WhatsApp Business en el ordenador, porque te cambia la forma de trabajar. Si estás todo el día con el móvil en la mano, contestando preguntas de clientes mientras intentas hacer otra cosa en el PC, esto te va a sonar.
Lo primero que hice fue abrir web.whatsapp.com en el navegador de mi computadora. En el teléfono, dentro de WhatsApp Business, fui a Ajustes > Dispositivos vinculados y escaneé el código QR que aparecía en la pantalla. En segundos, todos mis chats estaban ahí, en una ventana grande. La diferencia de no tener que agarrar el teléfono cada dos minutos es enorme. También puedes descargar la aplicación de escritorio oficial si no quieres usar el navegador; el proceso es el mismo, escanear un código.
Al principio, la ventaja más obvia es el teclado físico. Escribes mucho más rápido. Pero la productividad de verdad no está ahí, sino en herramientas que son un poco más difíciles de encontrar. Por ejemplo, en WhatsApp Business Web, ve a Ajustes > Herramientas para la empresa. Ahí están las Respuestas rápidas.
Esto es un salvavidas. Puedes crear plantillas para las preguntas más comunes: horarios, precios, métodos de pago. Les asignas un atajo, como «/horario», y cuando un cliente pregunta, solo escribes la barra inclinada y el atajo, y el mensaje completo se inserta. No es un robot frío, es tener tu respuesta más pulida y correcta lista en un segundo, para que puedas personalizarla y enviarla al momento.
Otra cosa que me organizó la vida fueron las etiquetas. Desde el móvil, puedes etiquetar cada conversación. «Cliente nuevo», «Pago pendiente», «Esperando confirmación». Luego, en la versión web, puedes filtrar todos los chats con una etiqueta específica. Ya no se te pasa nadie. Dejas de navegar a ciegas entre decenas de chats y sabes exactamente a quién darle prioridad.
También está el catálogo. Lo configuras una vez desde el móvil y luego puedes compartir productos directamente desde el ordenador. Es como tener tu tienda en miniatura dentro del chat. Es más profesional que mandar fotos sueltas por correo y ayuda al cliente a ver todo lo que ofreces de un vistazo.
Pero ojo, no todo es color de rosa. Tienes que conocer los límites. Solo puedes tener hasta cuatro dispositivos vinculados a la vez. Si tienes un equipo de cinco personas, alguien se queda fuera. Tampoco puedes asignar chats a miembros específicos del equipo ni dejar notas internas para tus compañeros. Todo el mundo ve todo, lo que puede ser un caos si no hay una comunicación externa muy clara.
La automatización es bastante básica. Tienes mensajes de bienvenida y de ausencia, pero no puedes programar un mensaje para que se envíe mañana a las 10 AM. Para eso, necesitas herramientas externas. Y quizás lo más frustrante: no hay una integración nativa con CRMs. Si quieres llevar un registro detallado de tus clientes, toca copiar y pegar manualmente, o buscar una solución de un tercero.
Hay que ser cuidadoso. Usar esto en un ordenador compartido o público es una mala idea. Siempre cierra la sesión cuando termines. Y activa la verificación en dos pasos desde el móvil (Ajustes > Cuenta). Es una capa extra de seguridad que te da tranquilidad.
Al final, es una herramienta increíblemente útil que te quita el móvil de las manos y te permite atender mejor desde una pantalla grande. Pero no es mágica. Te ayuda a ser más rápido y ordenado, pero si tu negocio crece mucho, llegará un punto en el que sus limitaciones te aprieten y tengas que mirar hacia la API de WhatsApp Business, que es otro mundo.