Preguntas técnicas de características y respuestas a preguntas tipo qué es

Cómo entender y adaptarte al algoritmo Panda de Google

El Panda… eso sí que fue un terremoto. No fue solo otra actualización más. Fue el día que Google dijo «basta» a los atajos y puso el contenido en el centro de todo. Si te dedicas a esto, entenderlo no es una opción; es la base.

Lo que mucha gente no termina de pillar es que el Panda original, el de 2011, ya no existe como tal. Fue tan importante que lo absorbieron, lo convirtieron en el sistema nervioso central de cómo Google mide la calidad. Ahora es algo llamado QScore (o simplemente «Q»), una puntuación interna de calidad a nivel de todo tu sitio. Esto salió a la luz en los juicios antimonopolio. Esa puntuación es «en gran medida estática» y no depende de una búsqueda concreta; es la reputación de tu web. Si esa puntuación es baja, da igual lo bien que optimices una página, nunca volarás alto.

¿Y en qué se fija ese sistema? En lo de siempre, pero con más rabia. Detesta el contenido «delgado»: páginas con cuatro frases, artículos que dan vueltas pero no dicen nada, textos copiados o reescritos sin aportar una perspectiva propia. Antes se hacían granjas de contenido con esto y funcionaba. Panda les dio una paliza de la que muchas no se recuperaron. También le molestan (y mucho) los sitios que son un muro de publicidad, donde tienes que buscar el contenido entre banners.

Pero ojo, no es solo una lista de «no hagas». Valora positivamente la autoridad real. No me refiero solo a los enlaces, sino a demostrar que sabes de lo que hablas, especialmente en temas serios (salud, finanzas, etc.). Google quiere ver experiencia, pericia. Que se note que hay una persona o equipo con conocimiento detrás, no un robot reformulando textos.

Lo más revelador para mí siempre fue su impacto en España. No fue teórico. Sitios como TodoExpertos o Configurarequipos vieron caídas de tráfico del 30% o más de la noche a la mañana. Fue una limpieza brutal que demostró que nadie estaba a salvo. No penalizaba páginas sueltas; si la mediocridad era la norma en tu web, arrastraba al dominio entero.

Entonces, ¿cómo te adaptas hoy? Olvídate de buscar «trucos para Panda». Piensa en cómo subir tu QScore, tu reputación de sitio.

Haz una auditoría sin piedad. Usa herramientas para encontrar contenido duplicado o superficial en tu propio sitio. Pero no te quedes en lo técnico. Pregúntate por cada página: «¿Resuelve esto algo de verdad? ¿Le sirve a alguien?». Si la respuesta es «no» o «muy poco», o la reescribes a fondo con un enfoque único y útil, o la eliminas. Tener páginas muertas o de relleno lastra tu puntuación general.

Escribe para quien te lee, no para el robot. Esto suena a cliché, pero es la clave. El «keyword stuffing» (rellenar con la palabra clave) es un suicidio. Profundiza, sé claro, estructura bien la información con subtítulos. Imagina que le explicas el tema a un colega interesado. Ese tono útil y directo es el que el algoritmo, al fin y al cabo, trata de identificar.

Cuida la experiencia hasta el último detalle. Una web lenta, que no se vea bien en el móvil o con anuncios intrusivos, manda una señal clara de que no te importa el usuario. Y si no te importa el usuario, a Google no le importas tú. Optimizar la velocidad y tener un diseño responsive ya no es SEO avanzado; es la cartilla de supervivencia.

Al final, Panda (o su espíritu en el QScore) lo que hizo fue cambiar las reglas del juego para siempre. Pasamos de una época de ingeniería y trucos a una donde el único truco que funciona es el de no tener trucos: crear contenido valioso, único y bien presentado. Si tu estrategia se basa en eso, no tendrás que «adaptarte» a cada actualización; ya estarás en casa.