La de vueltas que ha pegado la app. Antes era el callejero de toda la vida, el que te llevaba sin preguntar. Ahora le han metido Gemini con calzador y parece que está en una feria de muestras. Quiere ser tu amigo, recomendarte un sitio «acogedor» para cenar, y la realidad es que muchas veces te manda al lugar equivocado o te inventa un negocio que no existe .
Yo ya lo he visto con mis colegas. El otro día uno buscó un taller mecánico en el mapa, le salió uno con reseñas buenísimas y resulta que era un solar vacío. La IA, en su afán de contestar siempre, alucina datos donde no los hay, sobre todo si vives fuera de una gran ciudad . Te juro que da más miedo que confianza.
Y luego está el circo de los reportes falsos. Había mucho listo que reportaba accidentes falsos para desviar el tráfico y él ir más libre. Google dice que ahora usa IA para cazar a esos bromistas, cruzando datos con sensores de velocidad . Pero vamos, que si la máquina ya se equivoca sola, imagínate cuando encima le meten mentiras de los humanos. Es el perro persiguiéndose la cola.
Lo que más me mosquea es que han convertido la app en un vendedor que no para de sacar temas de conversación. Ya no es solo «ve aquí», ahora te pregunta: «¿Buscas un plan para hoy?» . Y tú solo querías saber si la farmacia de la esquina estaba abierta. Te mete un montón de opciones y sugerencias que no pediste, todo para que le des más datos y ellos sepan aún más de ti .
Para colmo, el otro día se cayó todo el sistema de Google y nos quedamos tirados, literalmente . Con lo perdido que va ya el personal sin mirar el móvil, cuando falla el Maps es el apocalipsis. Dependemos tanto de este circo digital que cuando la IA decide hacer huelga, no sabemos ni volver a casa.
A ver, también es verdad que intentan arreglar el desaguisado. Han soltado una función para que puedas editar la información del mapa hablando con un chatbot, como si corregir a la máquina fuese parte del juego . Y prometen que van a ser más precisos con los carriles y los semáforos para que no haya líos . Pero vamos, que es un poco «arreglo lo que estropeo con más de lo mismo».
Yo creo que el negocio ya no es llevarte bien a sitio. El negocio es que le hables, que le cuentes tus planes para que Gemini pueda soltar más anuncios personalizados. Prefiero mil veces el mapa mudo de antes, que si se equivocaba era porque no había actualizado el callejero, no porque una inteligencia artificial estuviera inventándome un restaurante donde antes había un kiosco.