Preguntas técnicas de características y respuestas a preguntas tipo qué es

Google Maps está cambiando… y no para bien

Creo que ya no es la herramienta útil de antes. Parece que cada vez quiere controlar más cosas, desde cómo nos movemos hasta qué opinamos de los negocios. Se ha vuelto una cosa muy rara.

Fíjate, ahora le están cambiando el menú de ajustes. Hacía falta, la verdad. Antes para cambiar cualquier tontería tenías que rebuscar entre mil opciones. El nuevo parece más ordenado, con sus iconos y todo. Pero da la sensación de que es un lavado de cara para distraer de otras cosas. Porque la base, lo que hace de verdad, se está torciendo.

La función más peligrosa, para mí, es esa de «Tus Rutas». La aplicación lo anuncia como si fuera un diario de viaje guay, para recordar dónde estuviste. Pero es que guarda todo, por defecto, incluso cuando no tienes la app abierta. Y lo peor: te anima a crear una copia de seguridad en los servidores de Google para no perderlo si se te rompe el móvil. Es decir, tú le regalas a Google, sin que te enteres bien, un mapa minuto a minuto de toda tu vida: dónde vives, dónde trabajas, qué médico visitas, en qué bar te tomas el café. Eso no es una función útil, es un registro de movimientos.

Pero el problema más grande está en las reseñas de los negocios. Antes, leer lo que ponía la gente era fiable. Ahora no. Yo mismo he escrito cosas que no han salido publicadas y he leído mil quejas de lo mismo. Y no son cosas raras, son opiniones normales de clientes. Hay gente que sospecha que Google, con eso de los anuncios locales y que las empresas pagan por aparecer, empieza a priorizar que se vea una buena imagen de sus «clientes». Eliminan críticas con excusas, y se lían con unas políticas de moderación que no explican bien. La confianza ahí se ha ido al traste. Si la única información que sale es la que a ellos les conviene, la herramienta se vuelve mentira.

La tecnología que usa, eso sí, es bestial. No es solo un mapa. Es una red de información en tiempo real. Combina satélites, coches con cámaras, datos oficiales de gobiernos, y sobre todo, los datos de todos nosotros. Cada vez que uno consulta una ruta o enciende el GPS, Maps lo usa para calcular el tráfico, predecir atascos y saber qué calles están abiertas. Lo hace con Big Data e inteligencia artificial. Somos los usuarios, sin querer, el sensor más importante que tienen. Nos usa para mejorar el producto que luego nos vende. Es un círculo muy inteligente para ellos, pero que nos hace dependientes.

Lo del GPS en el coche es otro lío. Si lo manipulas conduciendo, además de ser un peligro, te pueden multar. Te dice que gires por caminos imposibles en la montaña, o que cojas una autopista cuando vas andando. Confías ciegamente en una voz, pero a veces te lleva al sitio raro solo porque un algoritmo decidió que era 47 segundos más rápido, sin sentido común.

En resumen, Google Maps ya no es solo un mapa. Es un arma de doble filo. Por un lado, es increíblemente poderosa para no perderte y ahorrar tiempo. Por otro, es un sistema que recoge un retrato de tu vida sin que te des cuenta, y que puede estar manipulando la información que te da sobre el mundo que te rodea. ¿Quién le dice a una máquina por dónde tienes que ir o qué negocio es bueno?