En serio, desde que se viene el editor ese de bloques de WordPress, la cosa ya no es lo que era. Te cuento. Antes te encontrabas con un cuadro de texto, un poco rollo Word de los viejos, y a darle. Ahora, todo son ladrillos. Bloquecitos para todo: párrafo, imagen, botón, hasta para poner una tabla sin que sea un suplicio. Es como jugar con Lego, pero para hacer páginas web.
Al principio, cuando lo lanzaron con la 5.0, la gente se mosqueó. Yo el primero. Estás acostumbrado a tu rutina, te cambian la herramienta y te pones de mal humor. Pero te digo una cosa, después de darle una oportunidad, cuesta volver atrás. La sensación de ir viendo cómo queda la página mientras la montas, eso antes era imposible sin saber código o instalar un constructor de páginas aparte.
Lo que más me gusta son los patrones. Imagina que haces un cuadro de «Suscríbete a mi newsletter» que te queda perfecto. Antes, para ponerlo en cada artículo, era copiar, pegar, rezar para que no se descuadre. Ahora, lo guardas como un patrón sincronizado. Lo usas donde quieras y, si un día cambias el color del botón, se cambia en todos los sitios a la vez. Es una bestialidad de útil.
La cosa se ha puesto seria con la «edición completa del sitio». Ya no es solo para entradas y páginas. Con un tema de bloques, puedes entrar y modificar el encabezado, el pie de página, las barras laterales… todo desde el mismo editor. Le quita el trabajo a los desarrolladores para tonterías de diseño. Eso sí, si tu tema es de los de toda la vida, para esto tendrás que cambiarlo.
La evolución es constante. Ahora, con la última versión que han sacado, han metido cosas que parecen de ciencia ficción. Se pueden poner notas en los bloques para que el equipo deje comentarios, como en un documento de Google. Han mejorado lo de arrastrar y soltar, que antes a veces era un poco tosco, y ahora puedes esconder bloques con un clic. Incluso hay un bloque nuevo para hacer acordeones y otro para fórmulas matemáticas.
Claro, no es perfecto. Si tienes un sitio viejo y muy personalizado con plugins que usan sus propias cajas en el editor clásico, la migración puede darte dolor de cabeza. Y sí, hay que aprender donde está ahora cada cosa. La curva existe, pero no es el Everest. WordPress tiene tutoriales por todos lados para ayudarte. Y si te niegas en rotundo, siempre puedes instalar el plugin «Classic Editor» y volver a lo de antes, aunque dicen que esa no es el camino a largo plazo.
Lo veo como una apuesta de futuro total. No es solo un editor nuevo. Es el corazón de un proyecto enorme que quiere transformar cómo se hace todo en WordPress, desde editar hasta colaborar en equipo o manejar sitios en varios idiomas. Los desarrolladores ahora pueden crear sus propios bloques personalizados, y eso está haciendo florecer un montón de herramientas increíbles que expanden lo que se puede hacer.
Al final, Gutenberg le quita el miedo a la gente. Te da la libertad de probar diseños, de mover cosas, de ver el resultado al instante, sin tocar una línea de código. Eso, hace unos años, era impensable para alguien que empezaba. Ahora, cualquiera con una idea y un rato puede montar algo que no solo funcione, sino que además tenga buena pinta.