Llevaba años usando ese invento de “cuenta local”, esa que entra con el nombre de usuario que te inventas tú y ya está. Sin darle el correo a nadie. Pero de repente Windows, en una actualización, se puso tonto. Me empezó a salir un cartel cada dos por tres: “Inicia sesión con una cuenta de Microsoft para aprovechar todas las funciones”. Como el moscardón ese que no te deja dormir.
Y claro, uno se acaba hartando. Pero ojo, que esto no es como cambiarse la foto de perfil. Esto es más delicado.
La mayoría de la gente no lo sabe, pero cuando le das a ese botón de “Cambiar a cuenta de Microsoft”, lo que estás haciendo es enganchar tu ordenador a la nube. Y ojo, que mola, sí. Sincronizas el fondo de pantalla, las contraseñas del Edge… pero también les estás dando la llave de tu escritorio. Te lo digo yo, que me costó una tarde entera deshacer el entuerto .
Lo primero que tienes que tener claro es por qué lo haces. Si solo quieres dejar de ver el aviso ese molesto, no caigas. El truco está en no darle al botón grande. Pero si de verdad necesitas la tienda de Microsoft para bajar algún programa o quieres usar el OneDrive para no perder los documentos, entonces vale, toca hacer el cambio.
Pero hay un fallo enorme que comete todo el mundo. Se creen que solo tienen que poner el correo y listo. Y luego resulta que la licencia del Office, o los juegos que compraste con otra cuenta, desaparecen. El sistema te dice “oye, que aquí no tienes la licencia”. Y te quedas con una cara… Porque los juegos o el Office se quedan atados a la cuenta antigua, no se pasan mágicamente .
Para hacerlo bien, hay que usar el método del “puente”. Que suena muy chulo pero es una chorrada. Pasa primero a cuenta local. Así, sin querer. Luego reinicias, y cuando vuelves a entrar, ahí sí le das a “iniciar sesión con cuenta de Microsoft”. Así le engañas. Así le dices: “mira, es un usuario nuevo”, pero en realidad todos tus documentos, las fotos de la carpeta de descargas y los accesos directos se quedan donde estaban .
Lo que nadie te cuenta es el lío con las contraseñas guardadas. Si en Chrome o en el mismo Windows tenías guardadas las claves del banco o del curro, cuidado. La sincronización de contraseñas en la nube a veces se come las que tenías guardadas solo en local. Yo perdí las del WiFi del trabajo y tuve que pedirlas otra vez. Una vergüenza .
Y hablando de trabajo. Si el portátil es de la empresa, ni se te ocurra hacer esto. Ahí no se toca. Porque si cambias de cuenta local a cuenta de Microsoft en un equipo que está dominado por el administrador de la empresa, lo bloqueas. Te pide el código de verificación de tu correo personal y no te deja entrar. Me pasó con uno que me trajo un primo para “arreglarlo”. Casi le cuesta el puesto .
Al final, el truco está en mirar bien en “Configuración > Cuentas > Tu información”. Ahí te dice claramente si estás con la local o con la de Microsoft. Si ves que pone “Verificar” es que la cuenta de Microsoft está a medias, colgada, y te va a dar problemas. Tienes que desvincular todo antes de empezar.
Mi recomendación, después de darle tantas vueltas, es que si tienes más de un ordenador en casa, sí, merece la pena tener la cuenta de Microsoft. Porque se sincronizan las cosas y no tienes que estar configurando todo dos veces. Pero si solo tienes uno, y sobre todo si lo usas para jugar con Steam o para cosas de la universidad, déjalo en local. Te ahorras dolores de cabeza y, sobre todo, no le das a Microsoft el poder de fastidiarte el inicio de sesión si se te olvida la contraseña del correo .