
he visto cada cosa navegando por ahí que ya te cuento. Lo de los textos ia está por todas partes, y la gente se piensa que no se nota. A veces lees algo y dices, «esto lo ha escrito mi abuela con un diccionario de sinónimos del año la polca». Otras veces es más sutil, pero si sabes dónde mirar, le pillas el truco al asunto.
Lo primero: el rollo de la redacciòn de textos se ha vuelto un lío. Antes, para mejorar la redacción estudiabas o leías mucho. Ahora todo el mundo busca un parafraseador de textos o directamente un ia para escribir texto. Se ha puesto de moda usar un ia de escritura para todo. La gente no quiere currar, quiere un ia para generar texto que le haga el trabajo sucio. Pero claro, luego eso se nota.
Por ejemplo, cualquier texto generado por ia tiene un aire raro. Hablan de «profundizar en el tema», de «navegar por el paisaje de» cualquier cosa, o de «aprovechar las sinergias» hasta en la receta de la tortilla de patatas. Parece que le dan a un botón y salen las mismas frases hechas. Es un estilo de un texto que parece de robot: demasiado perfecto, demasiado plano, sin picos ni emociones de verdad. No tiene esa cosa desordenada que tenemos las personas.
Y aquí viene el segundo problema: como la gente no es tonta y sabe que los profesores o los jefes pueden sospechar, usan un reescribir textos ia. Vamos, que toman el texto con ia original y lo pasan por una máquina para disimular. Usan un ia reescribir textos o un parafraseador de texto para cambiar palabras y que parezca otro textos escrito. Pero muchas veces el resultado es un Frankenstein: la estructura de las frases sigue siendo de manual de instrucciones, solo que han cambiado «inicio» por «comienzo» y «final» por «desenlace».
Para colmo, ahora hay mil herramientas para cada cosa. Si quieres escribir con ia, tienes un ia para hacer textos a patadas. Si quieres camuflarlo, tienes tu ia para reescribir textos. Y si eres el que tiene que pillar al tramposo, te toca usar un detector plagio o una página para detectar plagio. Pero ojo, porque no es lo mismo buscar copias literales que pillar un texto generado por ia reescrito. Algunos detector de textos o herramientas para detectar plagio más modernos ya van más allá y analizan el estilo para ver si huele a máquina. Sirven para detectar plagio en un texto clásico, pero también para ver patrones de IA.
Muchos se confían y piensan que con usar un parafraseador de textos ya está todo arreglado. Creen que pueden generar texto con ia, luego reescribir textos con otra IA, y listo. Pero a la larga se les cae el telón. Porque al final, si siempre usas un ia para escribir, nunca desarrollas tu propia voz. Todos los textos por ia acaban sonando igual entre ellos, sean del tema que sean. Los textos con ia carecen de experiencia personal, de esos ejemplos concretos y absurdos que solo se le ocurren a una persona, de la duda, del tono quebrado.
Yo he probado alguna de esas páginas, la verdad. He metido párrafos en un detector plagio online para detectar plagio en documentos, y otras veces he usado un para transcribir textos automático que al final también usaba IA. Y te das cuenta de que la máquina es buena siguiendo reglas, pero no tiene alma. No sabe cuándo romperlas a propósito para darle fuerza a algo.
Al final, la mejor forma de saber si algo es humano no es solo con un plagio detector. Es leyendo con atención. ¿Tiene puntos de vista contradictorios? ¿Usa un humor que no venía a cuento? ¿Se nota que detrás hubo un esfuerzo de verdad por explicar algo complicado con palabras sencillas? Eso, hoy por hoy, ni el mejor detector de textos automatizado lo hace bien, y mucho menos un ia de escritura. La máquina puede imitar la gramática, pero no el cerebro.