La gente sigue diciendo tonterías sobre que la investigación de palabras clave ha muerto. Que si ahora Google lo entiende todo, que si solo importa escribir bien. Yo también pensaba así, y mi web no aparecía en ningún sitio.
Hasta que dejé de buscar palabras como si fuera 2010.
Te cuento lo que ahora hago diferente. Primero, olvida las palabras clave sueltas. Ahora tienes que pensar en racimos, como racimos de uvas. Ya no escribes una página solo para «mejores zapatillas running». Piensas: ¿qué preguntará alguien que busca eso? «Zapatillas running para sobrepronación», «comparativa Nike vs Asics», «cómo elegir zapatillas running». Creas un artículo que cubra todo eso junto, y sin darte cuenta, Google te pone por delante para todas esas búsquedas.
Lo segundo es la intención. Este es el secreto gordo. Si yo busco «comprar cafetera espresso», quiero una tienda. Si busco «cómo funciona una cafetera espresso», quiero un blog. Pues tienes que darle al usuario exactamente lo que busca. Si Google ve que la gente hace clic en tu página y se va en dos segundos porque no es lo que querían, te hunde. Hay que mirar los resultados de Google para cada palabra y ver qué hay: ¿son todas tiendas? ¿Son tutoriales en YouTube? Eso te dice qué tienes que crear.
Las herramientas gratuitas que valen la pena son pocas, pero las hay. La gente tira de Google Keyword Planner, pero eso es más para publicidad de pago. Para SEO del día a día, yo ahora le echo un ojo a KWFinder. Tiene un plan gratis que te deja hacer pocas búsquedas, pero para empezar va bien. Lo bueno es que no solo te da el volumen de búsquedas, sino que te dice cosas como «esta palabra clave la tienen páginas que son viejas, puedes superarlas» o «aquí la gente busca un listado de productos» . Eso es información de la buena.
Claro, esto no va de usar herramientas y ya. Lo más útil que hago es escuchar a Google. Cuando empiezas a escribir en la barra de búsqueda, te salen sugerencias. Apúntalas todas. Luego, al final de la página de resultados, en la parte de abajo, salen «Búsquedas relacionadas con…». Otra mina de oro. Son cosas que la gente busca de verdad, y son palabras clave de cola larga: más específicas, más fáciles de posicionar y con gente más decidida.
A los competidores, hay que espiarlos sin vergüenza. Pero no para copiar, sino para ver los huecos. Hay herramientas que te dejan meter la web de un rival y ver por qué palabras clave sale. Ves que tienen un artículo sobre «café en grano» que les trae mucho tráfico. Ahí ya tienes una pista. Pero lo inteligente es ver qué NO han cubierto bien. Quizá hablan del café, pero no tienen nada sobre «molinillo de café manual vs eléctrico». Ahí está tu oportunidad.
Para terminar, un consejo de lo que más me ha funcionado: escribe para una persona, no para Google. Si intentas meter la palabra clave veinte veces, el texto suena a robot y nadie se lo lee. Escribe normal, como si le explicaras el tema a un amigo. Usa sinónimos, frases que signifiquen lo mismo. Google ya es lo suficientemente listo para entender de qué hablas si cubres el tema a fondo. El truco está en usar esa palabra clave en el título, al principio del texto y en algún subtítulo, pero de forma natural. El resto, que sea útil, claro y que resuelva el problema de quien lo está leyendo.