WordPress se rompe. Y cuando se rompe, no avisa. Pantalla blanca, error 500, plugins que se pelean entre sí o una actualización que te deja el sitio muerto. He pasado por todas esas y te voy a contar cómo reparar WordPress sin dramas, con pasos que funcionan de verdad en 2026.
Antes de tocar nada, asume una regla que no se negocia: sin copia de seguridad no hay reparación. Si empiezas a desactivar plugins o editar archivos sin backup, puedes convertir un problema pequeño en una catástrofe. Lo digo por experiencia.
Copia de seguridad: el paso que casi todos se saltan
Para reparar WordPress lo primero es tener una copia de seguridad completa. Puedes hacerla con plugins como UpdraftPlus, Jetpack o BackWPup. Los instalas desde el panel de administración, configuras la frecuencia y el destino (Google Drive, Dropbox, tu propio servidor) y lanzas una copia manual antes de tocar nada.
Si prefieres el método manual, entra por FTP o por el administrador de archivos de tu hosting, descarga toda la carpeta de WordPress a tu ordenador y exporta la base de datos desde phpMyAdmin en un archivo .sql. Guarda ambos en un sitio seguro. Esta copia es tu red de seguridad cuando el sitio deja de responder.
Un detalle que muchos ignoran: las copias automáticas diarias no sirven de nada si nunca has probado restaurarlas. Haz una restauración de prueba en un entorno local al menos una vez al año. Te evitará sorpresas cuando realmente necesites reparar WordPress.
Errores PHP: el diagnóstico que nadie mira
Cuando tu WordPress muestra una pantalla blanca o un error 500, el problema casi siempre está en PHP. Para verlo, activa el modo debug en el archivo wp-config.php. Añade estas líneas justo antes de /* That’s all, stop editing! */:
define(‘WP_DEBUG’, true);
define(‘WP_DEBUG_LOG’, true);
define(‘WP_DEBUG_DISPLAY’, false);
@ini_set(‘display_errors’, 0);
Con esto, WordPress dejará de mostrar errores en pantalla pero los guardará en un archivo error_log dentro de wp-content. Ábrelo y lee la última línea. Ahí está la pista real: un plugin que llama a una función inexistente, un tema con código obsoleto o una versión de PHP incompatible.
Muchos hostings ya tienen su propio registro de errores PHP en el panel de control. Si no encuentras el error_log, pregunta a tu proveedor. Y cuando termines de reparar WordPress, desactiva el debug cambiando true por false o borrando las líneas. Dejar el log activo llena el servidor de basura.
Plugins y temas: los sospechosos habituales
El 80% de las veces que un WordPress se rompe, el culpable es un plugin o el tema. La técnica es simple: desactiva todos los plugins desde el panel o renombra la carpeta plugins por FTP. Si el sitio revive, ya sabes que el problema está ahí.
Luego actívalos uno a uno y comprueba el sitio después de cada activación. Cuando vuelva a fallar, ese es el plugin conflictivo. No lo borres sin más: mira si tiene actualización pendiente, si es compatible con tu versión de WordPress y si el desarrollador sigue dándole soporte. Si no, búscate una alternativa.
Si después de desactivar todos los plugins el problema sigue, cambia el tema a uno por defecto como Twenty Twenty-Five. Si el sitio funciona, tu tema era el problema. Contacta con el desarrollador o pásate a un tema mantenido.
Ojo con una cosa: desactivar plugins no siempre es suficiente. Algunos dejan código en la base de datos o archivos huérfanos. Si el error persiste, revisa la tabla wp_options por si queda basura de un plugin mal desinstalado.
Permisos de archivos y carpetas: el error silencioso
Los permisos mal configurados impiden que WordPress escriba, suba imágenes o actualice plugins. Lo correcto en 2026 sigue siendo: carpetas a 755 y archivos a 644. El archivo wp-config.php puede ir a 600 o 640 si tu hosting lo permite.
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